MCE-AJE: Codo y Belchite, una gesta recordada y presente.

Belchite y Codo no pueden quedar en el olvido, con más de 3.000 muertos, entre ellos el Tercio de Montserrat, parte del de Almogávares, Banderas de Falange, paisanos y militares. La Hermandad Nacional de Banderas de Falange volvió a congregar en peregrinación a estos lugares a patriotas llegados de varios puntos de España, la mayoría de Aragón.

Volvieron a ondear las banderas, a oírse los himnos y a reencontrarse los camaradas, algunos de ellos por primera vez. 

En la ermita del Calvario, dedicada a Nuestra Señora de Montserrat, donde cayeron todos los requetés junto a una Bandera de Falange, se yergue la ermita y allí se juntaron cerca de un centenar de patriotas.

Al fondo puede verse la formidable iglesia parroquial, que destaca entre el caserío.

La Santa Misa se celebró a cubierto de la ermita, pero los asistentes tuvieron que quedar fuera, guardando cierta distancia entre sí para cumplir las normas sanitarias.

El Sacerdote habló del testimonio de los mártires y animó a los presentes a vivir una vida cristiana en conformidad con nuestros ideales y nuestra Fe.

Tras la santa misa se dijeron algunas alocuciones. Javier, joven patriota, hizo un llamamiento a la unidad sin mengua de la diversidad y del respeto a la idiosincrasia de las organizaciones.

Félix, Lugarteniente de la Vieja Guardia en Barcelona, hizo una exposición de la gravedad de la situación en Cataluña, por culpa de un separatismo agresivo y desafiante que no encuentra la debida respuesta en el Estado español y los partidos políticos que gobiernan, que incluso pactan con los separatistas y con los herederos políticos y representantes de los terroristas.

José Luis Corral, Jefe Nacional del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española, animó a continuar este ejemplo de lucha, en comunión con nuestros antepasados, que seguro que asisten desde el cielo a este espectáculo de nuestro patriotismo que llena de colores el paisaje con nuestras banderas al viento y resuena con nuestros himnos, los mismos que cantaron los que aquí cayeron por Dios y por España.

Subimos a la montaña, a lo alto, para estar más cerca del cielo, en este caso en un monte que se llama Calvario, como aquel donde fue redimido el género humano, cuyo sacrificio se actualiza en cada Misa, como la que acabamos de celebrar. Y como en el Tabor y el Sinaí. 

En tiempos de persecución y mordaza, de confinamiento y prohibiciones, cuando el totalitarismo se vuelve más intenso, nosotros continuaremos la lucha en estos lugares o donde la vida nos sitúe, sea en la cárcel o al pie de una fosa para ser fusilados, con la confianza en Cristo Rey que conduce la lucha hasta la victoria final.

Por su parte, el Secretario de la Hermandad recordó en esta ocasión a los sacerdotes y seminaristas del Seminario de Belchite que fueron asesinados en diversos puntos de España durante la guerra, con un breve apunte de sus biografías.https://www.blogger.com/video.g?token=AD6v5dzIrJvFr8UTXqUNhkOVtltmuTHHkCh4iqzyyTWyjgrKQEbraTGSPdt5Y8HjZ9TvWVTY0JVuqIkAai0Tob5LQu-wIqyZ4_HW5UHgWvPcmX_A6J9stZi_8Y8hWec8W7yxTqfT0xA

Después se colocaron las 5 rosas en la Cruz, mientras se cantaba el «Yo tenía un camarada». A continuación, «Oriamendi», «Cara al sol» y el Himno Nacional con la letra de Pemán.

Para los himnos, todas las banderas se pusieron rodeando la Cruz, mientras el resto de asistentes, con cierta separación, formaban un círculo, más bien una elipse, con la ermita y la cruz como centros.

También hubo un responso y el canto del «Oriamendi» en la Cruz del Tercio de Montserrat.

Además de los muchos coches que vinieron al acto, por allí estuvieron grupos de visitantes que recorren estos lugares históricos con un guía.https://www.blogger.com/video.g?token=AD6v5dymLYBGw9Xs5lB4_3ZAD8ZgQFL1HfP9NWpx8hg68qh-u74bqFP2tLTNr0qXi-qy_lKyrLF3gr6AX_bYiWKKAVZAkv9HoejdDw-lmfz6tdpeBSHXj80EgmbAB0ERVD-TVyKMY4DL

No podía faltar la visita al viejo Belchite, a sus ruinas, para sentir la emoción de aquellos momentos dramáticos y para dejar constancia en vídeo y fotografía. No todos los que habían ido a Codo, porque algunos tenían que partir y otros no se enteraron, pero los suficientes para inmortalizar con la imagen un hecho histórico, no sólo el de hace 83 años, sino el de ahora mismo, de los participantes en una jornada emotiva y memorable.

Por último, la comida de hermandad. En mesas de 10, siguiendo también la normativa en esta comunidad aragonesa. Pero con el mismo espíritu de camaradería.

Destacaron nuestras «rubias», llenas de optimismo y alegría.

Algunas de ellas recibieron un regalo muy especial en el hostal donde se alojaron.

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