El Frente Popular intentó provocar una pandemia en España durante la Guerra Civil. Guillermo Rocafort

La naturaleza de los partidos izquierdistas en España es la que es; y eso es una constante histórica incontrovertida, mientras que los partidos de derechas también tienen su propia naturaleza, no lo vamos a negar, y esto es así desde que la realidad de los Partidos Políticos se instaló en nuestra Nación; las dialécticas, estilos y lógicas de las estructuras partitocráticas son de índole claramente parasitaria y se manifiestan por los daños que causan en el Pueblo, de variado alcance e índole.
Sin embargo, lo que les voy a relatar en este artículo no es un tema baladí; es un precedente que debemos de recuperar para los lectores y que ha estado oculto durante décadas en el baúl de los crímenes de la izquierda española, baúl confinado en la cámara más oscura de nuestro Pasado y sellado por los siete candados de la cobardía y apostasía de la derecha de este país hacia la Historia de España y su propio sufrimiento.
Tendríamos aquí un tema para ser abordado por el cine español, pero no ese falso y subvencionado de los Almodóvares y Amenábares de turno, sino por esa nueva era que se divisa de un cine español donde se aborden temas realmente de interés y que requieren una aproximación cinematográfica para su masivo conocimiento.
Todas las fuentes históricas consultadas concluyen en este mismo sentido: el Frente Popular intentó en 1937 provocar una pandemia de catastróficas consecuencias en la España Nacional mediante la infiltración en nuestro territorio de dos sicarios desde Francia por la frontera de Irún que habrían ido con varias enfermedades inoculadas en su cuerpo (se habló del bacilo de Versin productor de la peste, del Tripanosoma Gambiense que origina la enfermedad del sueño, así como del Tifus e incluso de la Malaria), una operación de guerra bacteriológica promovida por el militante socialista Max Aub y altos funcionarios de la España del Frente Popular en Francia, lo que amerita que la decisión de este ataque biológico contra la España Nacional partió desde las más altas instancias del Frente Popular, con el objeto de desestabilizarla y provocar su derrota.
En los años posteriores y hasta el momento presente, la historiografía oficialista subvencionada e ideologizada ha pretendido blanquear esta operación malévola, desde un punto de vista de la paranoia y del desprestigio de las teorías conspiranoicas, ridiculizándola como es habitual en los intoxicadores; intentos inútiles que decaen ante la realidad y sus perfiles más claros de los cuales, a continuación, vamos a hacer un relato de las fuentes históricas, que concluyen que este intento existió y si no se pudo llevar a cabo, es porque las autoridades de la España Nacional actuaron con inteligencia y contundencia, además de que contamos en este caso con la ayuda de la Divina Providencia.
Ahora mismo Max Aub es un ídolo intelectual para la izquierda y un motivo de vergüenza para la derecha, hasta el punto de que incluso tiene salas a su nombre en centros culturales en España e incluso calles, por ejemplo, en Madrid, con el voto a favor o por omisión de todo el espectro político actual, incluido PP, VOX y Ciudadanos.
Usaremos en esta primera aproximación fuentes españolas y francesas, como fuentes primarias, así como algún estudio posterior, como fuente secundaria, al objeto de sentar las bases para posteriores estudios más amplios y extensos, especialmente en el ámbito científico, que es como también se tiene que abordar esta cuestión.
Así quedan relatados estos hechos por el magnífico historiador Don José María Zavala en su insigne obra “Franco con Franqueza: anecdotario privado del personaje más público” (Editorial: Plaza y Janés, 2015, ISBN 978-84-01-01546-5, 512 páginas):
“La prueba fehaciente del maquiavélico plan para acabar con las vidas de miles de inocentes se encuentra hoy en el Archivo del Tribunal Regional Militar número 4 de El Ferrol, en La Coruña.
En concreto, en el legajo 50 del expediente 3.209 puede consultarse la causa seguida en consejo de guerra contra Louis Chabrat y Jean-Paul Bougennac, detenidos el 27 de abril de 1937 cuando intentaban cruzar la frontera francesa haciéndose pasar por corresponsales de guerra…..
Sea como fuere, se decidió que los encargados de cruzar la frontera, los dos detenidos Louis Chabrat y Jean-Paul Bougennac, se vacunasen antes de ser inoculados con el bacilo que pretendían propagar, convirtiéndose así en letales transmisores del mismo.
Entre los acusados, además del socialista Max Aub, figuraba otro personaje ligado al mundo de la cultura, el pintor socialista Luis Quintanilla, quien, curiosamente, había participado ya en la venta de las bombas cargadas con gas que fueron arrojadas sobre el Alcázar de Toledo, al comienzo de la Guerra Civil.
También se encontraba el Cónsul (de la II República) de Bayona, Pedro Lecouna, y el diputado francés socialista Lucien Bossoutrot.
Intimidado por los intensos interrogatorios, Chabrat se desmoronó y acabó confesando a la policía que había cobrado 10.000 francos por ofrecerse a cruzar la frontera portando la enfermedad.
Tanto él como su cómplice Bougennac fueron minuciosamente reconocidos por varios médicos, quienes hallaron huellas de incisiones por todo su cuerpo; señales inequívocas de las inoculaciones a las que fueron sometidos”.
En la Revista Vértice nº 3, editada en Junio de 1937 en la España Nacional, se contiene un relato escalofriante de los hechos así como un informe médico de lo sucedido, y en donde además, se infiere, como suele ser habitual en las grandes chapuzas socialistas, cómo se solapaban los habituales chantajes y estafas propias de sus negocios malévolos con los que concurren, que puede que incluso interfirieran en que no se pudiera realizar la masiva infestación planificada.
Lo dicho, un guión inmejorable para una película seria y profesional y un campo de investigación al que seguro que los habituales historiadores apesebrados de la Progresía, especialmente los que parasitan en la Universidad Española, darán la espalda y tratarán con desdén.

El Frente Popular intentó provocar una pandemia en España durante la Guerra Civil

No solamente la prensa española incidió en esta cuestión, igualmente la prensa francesa se hizo eco de esta situación, en particular el Diario “L’express du Midi”, en su edición de Toulouse, el 1 de agosto de 1937, consultable en:
http://images.expressdumidi.bibliotheque.toulouse.fr/1937/B315556101_EXPRESS_1937_08_01.pdf , y cuyo el extracto que es de interés a continuación es reproducido:

Noticia en el diario francés el Diario “L’express du Midi”

Otra fuente informativa de interés es la secuencia de cuatro artículos de la serie “Yo he sido espía rojo” que fueron publicados por el Diario Odidel de Huelva y escritos por uno de los implicados directos, los días 22, 23, 24 y 25 de Junio de 1937, y que se pueden consultar en los siguientes enlaces abiertos en Internet:
1.Un plan tenebroso para introducir en España la guerra bacteriológica 
https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/22/0001.pdf
2.Se quería propagar en España la enfermedad del sueño en el territorio nacional
https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/23/0001.pdf
3.Dos individuos se prestan a ser portadores de los bacilos
https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/24/0001.pdf
4.Doscientas mil libras esterlinas para la guerra bacteriológica
https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/25/0001.pdf
De todo lo anterior se puede inferir la participación de relevantes miembros socialistas españoles y franceses en el complot, así como que ya se hizo un procedimiento similar de infestación masiva en Oriente Medio en el pasado y, por otro lado, el pago e intervención de agentes ingleses mediante una fortuna en libras esterlinas, lo cual añade todavía más desconcierto y complicidad multinacional a esta cuestión.
En cualquier caso, lo que queda evidenciado es que ya existen precedentes en nuestra Nación y en el Mundo de cómo para obtener el poder o mantenerlo hay partidos políticos y organizaciones trasnacionales que han acudido a la mentira y, en este caso, a pretender llevar a cabo maniobras de contagios masivos mediante Pandemias entre la población con el objeto de desestabilizar las Naciones y sus Pueblos.
Estamos ante un verdadero ejercicio de Memoria Histórica, no subvencionada, y que evidencia a mi juicio que el verdadero motivo por el que el PSOE y la izquierda española pretender anular los juicios militares con los que se castigaron sus crímenes no es más que un deseo de tapar hechos como éste, para que así caigan definitivamente en el olvido y en el descrédito, y puedan así eternamente seguir chantajeando, mintiendo, estafando, engañando y cometiendo todo tipo de desmanes y tropelías, para lo cual cuentan con la complicidad de unos partidos políticos de derechas, que a cambio de tapar sus propias vergüenzas, son capaces de contribuir a que hechos como éste se mantengan en la oscuridad de los silencios y desconocimientos.
Guillermo Rocafort.
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