El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, permite la politización de las iglesias sin que haga nada para evitarlo.

Una de los centros de culto más emblemáticos de Barcelona, la parroquia de Sant Medir, en el barrio de Sants, luce desde hace años en su fachada varias pancartas de signo secesionista.

Una de ellas indica que España no es una democracia plena al tener “presos políticos” en sus centros penitenciarios.

En esta foto sacada este mismo domingo se ve también la pancarta “democràcia” de una campaña de la entidad secesionista Òmnium Cultural. Pero no hay una sola pancarta en solidaridad con las víctimas de la epidemia y sus familiares.

Omella es presidente de la Conferencia Episcopal Española, y permite que haya sacerdotes que acusen a España de ser un país dictatorial en el que hay presos de conciencia.

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